Uno de los problemas más frecuentes que se presentan en la práctica es colaborar con los entrenadores en la comprensión de sus actitudes en relación con los deportistas y como evitar que las mismas puedan perjudicar los resultados de la preparación deportiva y el proceso de entrenamiento.

La circunstancia que generan problemas son cuando el entrenador encuentra en el deportista patrones de conducta que no son aceptados por él o que se relacionan con prejuicios personales del propio entrenador.
Una de las actividades que en este sentido pueden llevar a cabo los entrenadores consiste en examinar por qué tienen a veces reacciones emocionales negativas muy fuertes o exageradas.
Esta tendencia negativa en la personalidad del entrenador puede reposar en un rasgo o cualidad personal del deportista y no permite examinar otros rasgos o cualidades que puedan contradecir nuestra apreciación preconcebida.
Es en estas ocasiones cuando resulta más difícil controlar los sentimientos profundos. El entrenador que acaba de perder un encuentro importante puede muy bien volverse contra el deportista de quien, por ejemplo, sospecha fingirse lesionado y decirle: “En ti no puedo fiarme, tú y tus constantes debilidades. ¿Te decidirás a dejar de ser un flojo algún día?
El interés hacia las relaciones entrenador-deportista conduce a una serie de investigaciones. Estas demuestran, que los entrenadores estructuran sus relaciones con los deportistas orientándose primero sobre sus cualidades deportivas específicas y sólo después sobre sus relaciones personales que se valoran bajo la influencia de las primeras.
La actividad deportiva presenta exigencias especiales hacia las cualidades físicas, intelectuales y específicas de los participantes y son un primer mediatizador de las valoraciones que hace el entrenador de los deportistas. Naturalmente el entrenador tiene una cierta sensibilidad al seleccionar a los aspirantes y deportistas de acuerdo con las cualidades más ventajosas para el deporte y en mucho estas circunstancias determinan la relación del entrenador y su valoración del deportista.
El sistema de valores del entrenador juega un papel trascendente en el carácter de las relaciones con el deportista. El entrenador sentirá simpatías hacia aquellos que se identifican con sus valores, convicciones y sentimientos.
CUALIDADES DE UN BUEN ENTRENADOR
- Ser capaz de motivar a los deportistas para que rindan al máximo.
- Ser un buen pedagogo y maestro en la actividad.
- Mantenerse actualizado.
- Ser capaz de estar al tanto de las diferencias individuales de los deportistas.
- Saber escuchar.
- Disciplinario.
- Predicar con el ejemplo.
- Planteador de metas.